La sostenibilidad se ha convertido en una de las principales preocupaciones dentro de la industria cosmética. Cada vez más consumidores buscan productos que no solo respondan a sus necesidades de cuidado personal, sino que también reduzcan su impacto ambiental.
Sin embargo, producir de manera sostenible implica una serie de decisiones relacionadas con la obtención de ingredientes, la selección de empaques y los procesos de fabricación. Para conocer cómo se enfrentan estos desafíos en la práctica, conversamos con Ana Belén Zambrano, fundadora de Soko, quien compartió su experiencia desarrollando una marca que apuesta por el aprovechamiento de la manteca de cacao ecuatoriana como ingrediente principal.
Del cacao al cuidado de la piel
La historia de Soko comenzó al descubrir el potencial que tenía la manteca de cacao para el cuidado de la piel. Según explica Ana Belén Zambrano, el emprendimiento surgió al buscar nuevas formas de aprovechar este ingrediente natural y comprobar su estabilidad dentro de diferentes formulaciones cosméticas.
Como señala la fundadora de Soko, las primeras pruebas se realizaron en jabones, con el objetivo de desarrollar productos capaces de resaltar los beneficios de la manteca de cacao para el cuidado diario de la piel.

«Para nosotros, un producto natural significa que está formulado entre un 95 % y un 100 % con ingredientes de origen natural.»
— Ana Belén Zambrano, fundadora de Soko
El origen
Detrás de cada producto existe una cadena de suministro que comienza mucho antes de llegar al consumidor. En el caso de Soko, la materia prima principal es la manteca de cacao ecuatoriana, procesada por la propia marca.
Según explica Ana Belén Zambrano, el resto de ingredientes se adquiere, siempre que es posible, dentro del Ecuador. Cuando no existe disponibilidad local, trabajan con dos laboratorios especializados en ingredientes naturales y orgánicos ubicados en Francia.
La fundadora destaca que la manteca de cacao fue elegida no solo por ser un recurso nacional, sino también por sus propiedades para el cuidado de la piel. De acuerdo con su experiencia, actúa como un hidratante profundo y favorece la regeneración cutánea gracias a su capacidad para penetrar las distintas capas de la piel. Además, señala que se trata de un ingrediente suficientemente noble como para ser utilizado incluso por personas con pieles atópicas.



Del laboratorio al consumidor
El desarrollo de un producto natural implica varias etapas antes de salir al mercado. Ana Belén Zambrano explica que cada formulación nace a partir de tendencias observadas en el mercado o de ideas que permitan aprovechar al máximo los beneficios de la manteca de cacao. Posteriormente se estudia la estabilidad del ingrediente dentro de la formulación, un proceso que puede extenderse entre dos semanas y tres meses. Las primeras pruebas son evaluadas por el equipo de trabajo, después por familiares y amigos y, finalmente, por un grupo de clientas de la marca antes de su lanzamiento.
Sostenibilidad en construcción
Reducir el impacto ambiental representa uno de los retos permanentes para una marca de cosmética natural. Según comenta Ana Belén Zambrano, Soko procura disminuir el porcentaje de desperdicios generado durante cada formulación, especialmente en el uso del agua. La fundadora reconoce que el cambio hacia procesos cada vez más sostenibles ocurre de forma gradual y que la empresa continúa desarrollando mejoras conforme crece.
Lo que los consumidores deberían saber
Para Ana Belén Zambrano, uno de los errores más frecuentes consiste en pensar que «natural» y «orgánico» significan exactamente lo mismo o en asumir que todos los ingredientes químicos son perjudiciales.
Desde su perspectiva, la cosmética natural ofrece una alternativa para el cuidado de la piel, pero no pretende satanizar otros tipos de formulaciones. Por ello, recomienda a los consumidores revisar siempre la lista de ingredientes, investigar aquellos nombres que desconozcan y consultar directamente con la marca cuando tengan dudas.
También explica que la lista INCI se encuentra organizada según la concentración de los ingredientes. En consecuencia, si un consumidor busca un producto elaborado con manteca de cacao, este ingrediente debería aparecer entre los primeros lugares de la formulación.
La experiencia de Soko demuestra que la sostenibilidad en la cosmética va mucho más allá del uso de ingredientes naturales. También implica decisiones relacionadas con el abastecimiento responsable de materias primas, el desarrollo de formulaciones, la reducción de desperdicios y la mejora progresiva de los procesos productivos. Comprender estos aspectos permite reconocer que construir una marca sostenible es un proceso continuo que requiere investigación, compromiso y transparencia hacia el consumidor.
Fuentes
Entrevista realizada por mi autoría

